miércoles, 18 de abril de 2007
Día 4 Belorado-Castrojériz
En vista de la imposibilidad de acceder al blog (pienso que por falta de carencias técnicas de este ¿ordenador?), he decidido publicar mi crónica en el foro. Hoy la etapa ha empezado a las 8.30 de la mañana, por cierto el albergue de Belorado en el que he estado es fantástico, tanto la dueña Belén, como las instalaciones. Se llama Albergue Caminante. Hemos empezado a andar Luigi y yo con un poquito de tiempo nublado. Llegamos a Vilafranca y toca subir el puertecito de los.... Hemos subido por carretera, mogollón de camiones y un poco de peligro, pero pensamos que era lo mejor. Una vez coronado el puertecito, con la pertinente foto de rigor, empezamos a descender a toda pastilla. El tiempo nos acompañaba, nada de lluvia y si mucho sol. Una vez abajo, pasado Atapuerca, empezamos a entrar en Burgos. Es penosa la entrada en Burgos hasta el kilómetro 15, Castañares, muy peligrosa. A Burgos llegamos por el carril bici por un parque precioso (se me olvidó ayer hacer mención al parque de La Grajera, a la salida de Logroño, impresionante). En la plaza de la Catedral nos sentamos en una mesa y nos metimos 2 cervecitas (sin alcohol) y un pedazo de bocata de morcilla de Burgos, para probar la comida autóctona. Allí, nos volvimos a encontrar con dos amigos italianos, y ya decidimos continuar camino los cuatro juntos. Todo muy bien, muy reconfortante, hablando en italiano y español, mezcla, muy gracioso. Compartimos camino, cuestas, bajadas escalofriantes, y llegada a Hontanas, que hay que tener dos.... para no arrugarte, de verdad. Allí dos cervecitas más, y llegada a Castrojériz. Aquí, después de 91 kilómetros, decido pasar la noche. Ellos continuan hasta Bobadilla del Camino, pero yo ya estaba conforme con el día. Ahora voy a cenar, en un bareto del pueblo, y luego a la cama. Ha sido un día intenso, bueno. Mañana, ya empezaré yo sólo. Ya llevo 4 días intocables, inolvidables, irrepetibles, que nadie me puede quitar. Un saludo amigos
lunes, 16 de abril de 2007
Día 3 Logroño-Belorado
Hoy la etapa ha sido excepcional, muchos kilómetros pero todo por el camino. Tiempo espléndido, aunque cuando hemos salido de Logroño llovía. Recorrido con importantes subidas, pero nada comparado con los toboganes. Paramos en Nájera, bocata, cervezas y sello correspondiente, seguimos hasta Santo Domingo de la Calzada, otra cervecita y otro pintxo y ya camino hacia Belorado. Llegué un poco matado, con ganas de ducha y descanso, y también de avituallamiento, arroz blanco, cinta de lomo y arroz con leche. Hoy me siento lleno de energía, de vida, fuerte aunque cansado. Hecho mucho de menos a mi mujer y mi hija, y deseo verlas pronto. Hablar con ellas es......
Mañana, no se donde llegaremos, pero prometo contaróslo con más detalles. amigos. un abrazo
Mañana, no se donde llegaremos, pero prometo contaróslo con más detalles. amigos. un abrazo
Día 2 Puente la Reina-Logroño
Ante todo, quiero pediros disculpas por no poder publicar la crónica ayer. Había una gran demanda de ordenador en el albergue y fue imposible. La etapa fue durísima, el camino impracticable, así que casi todo por carretera. La salida de Puente la Reina es la muerte en verso, pero la pasé. Luego hasta llegar a Estella más subidas y después de Estella, tras pasar por Irache y la ya tan famosa fuente del vino, contínuos toboganes, con un aire de frente de tres pares de...... En Irache conocí a un italiano, y ya vamos juntos todo el día, me ayuda bastante, él es ya un veterano. Después de pasar por el check point de Felisa en Logroño, y muerto de cansancio, llegamos al albergue. Ducha maravillosa y después a la calle del Laurel a llenar el cuerpo de comida y bebida, con otros dos italianos más. Lo pasamos fenónemo, además el tiempo maravilloso, íbamos en manga corta. Luego a la cama, porque el día siguiente estaba cerca. Tengo que deciros que ayer se me pasaron las ideas de volver a casa, fue durísimo , los toboganes destrozan mucho más que las subidas. Gracias por vuestros ánimos amigos. Un saludo
sábado, 14 de abril de 2007
día 1 Roncesvalles-Puente la Reina
amigos, el juego ha empezado, ¡y de qué manera! Esta noche salimos de Madrid, a las 2.30 de la madrugada. Buen viaje, conduje los primeros 300 kilómetros y posteriormente fue mi amigo José Antonio el que se encargó de culminarlo.
Después de alguna peripecia en Pamplona (nos metimos a tomar un café en un bar que se parecía mucho al de Abierto Hasta el amanecer, pero eso si, sin Salma Hayek), llegamos a Roncesvalles a las 9 de la mañana. Un poco de niebla, algo de lluvia y muchos nervios, muchísimos. Según subíamos con el coche, y viendo las cuestas sobre todo de bajada que había, me entró una cagalera del 10. "Yo por aquí no bajo", pensé superacojonado. Pero al final lo hice y disfruté como un niño, tanto de las bajadas como de las subidas. Me planté en 2 horas en Pamplona, mi amigo me siguió con el coche, como si yo fuera Induráin. La hostia. Ya en Pamplona, nos tomamos un bocata de chistorra y una cervecita sin alcohol, y, posteriormente, él tomó el camino de Madrid, y yo el Camino de Santi. Cruzar Pamplona para mi fue una odisea, poca señalización, o a lo mejor soy yo el poco hábil. No sé. El caso es que, después de un buen montón de minutos (casi 2 horas), salí de Pamplona, sellé la credencial, y tomé rumbo a Cizur Menor. Allí me indicaron que no fuera por el camino hasta el Alto del Perdón, ya que había desprendimientos de tierra después de las lluvias de estos días. Cojí la NA 600 dirección Campanas, para luego allí coger la dirección de Puente La Reina por la NA601. Joder con la NA 600, parece que llega hasta el cielo, no deja de subir, aunque luego también tiene su contraprestación, bajadas acojonantes y ganar tiempo rápidamente. Después de visitar Santa María de Eunate, llego a Puente La Reina a las 17.15 horas. Entro en el albergue, me ducho, me visto y me voy a dar un voltio por el pueblo. En el Puente que hace honor al nombre del pueblo, y con un sol de la hostia, me pongo a estirar las piernas. ¡Vaya lujo! Hablo por teléfono con mi mujer y mi hija (super emocionado), les cuento mi hazaña, y me siento importante para ellas. También mi amigo Ezequiel es partícipe de mi aventura. Vueltecita otra vez, y como colofón un bocata de tortilla de bonito con un peazo jarra de cerveza para celebrar el acontecimiento. Ahora estoy en el albergue, escribiendo estas letras y esperando el momento de descansar y preparme para mañana. No se donde acabaré, ni lo he pensado, pero espero que sea un día para disfrutar como este. Mañana, si hay medios técnico a mi alcance, os contaré mi segundo día.
P.D. Aunque tenga que volver a casa antes de tiempo, el día de hoy no me lo va a quitar nadie, eso es lo que tengo ya ganado.
Salud amigos
Después de alguna peripecia en Pamplona (nos metimos a tomar un café en un bar que se parecía mucho al de Abierto Hasta el amanecer, pero eso si, sin Salma Hayek), llegamos a Roncesvalles a las 9 de la mañana. Un poco de niebla, algo de lluvia y muchos nervios, muchísimos. Según subíamos con el coche, y viendo las cuestas sobre todo de bajada que había, me entró una cagalera del 10. "Yo por aquí no bajo", pensé superacojonado. Pero al final lo hice y disfruté como un niño, tanto de las bajadas como de las subidas. Me planté en 2 horas en Pamplona, mi amigo me siguió con el coche, como si yo fuera Induráin. La hostia. Ya en Pamplona, nos tomamos un bocata de chistorra y una cervecita sin alcohol, y, posteriormente, él tomó el camino de Madrid, y yo el Camino de Santi. Cruzar Pamplona para mi fue una odisea, poca señalización, o a lo mejor soy yo el poco hábil. No sé. El caso es que, después de un buen montón de minutos (casi 2 horas), salí de Pamplona, sellé la credencial, y tomé rumbo a Cizur Menor. Allí me indicaron que no fuera por el camino hasta el Alto del Perdón, ya que había desprendimientos de tierra después de las lluvias de estos días. Cojí la NA 600 dirección Campanas, para luego allí coger la dirección de Puente La Reina por la NA601. Joder con la NA 600, parece que llega hasta el cielo, no deja de subir, aunque luego también tiene su contraprestación, bajadas acojonantes y ganar tiempo rápidamente. Después de visitar Santa María de Eunate, llego a Puente La Reina a las 17.15 horas. Entro en el albergue, me ducho, me visto y me voy a dar un voltio por el pueblo. En el Puente que hace honor al nombre del pueblo, y con un sol de la hostia, me pongo a estirar las piernas. ¡Vaya lujo! Hablo por teléfono con mi mujer y mi hija (super emocionado), les cuento mi hazaña, y me siento importante para ellas. También mi amigo Ezequiel es partícipe de mi aventura. Vueltecita otra vez, y como colofón un bocata de tortilla de bonito con un peazo jarra de cerveza para celebrar el acontecimiento. Ahora estoy en el albergue, escribiendo estas letras y esperando el momento de descansar y preparme para mañana. No se donde acabaré, ni lo he pensado, pero espero que sea un día para disfrutar como este. Mañana, si hay medios técnico a mi alcance, os contaré mi segundo día.
P.D. Aunque tenga que volver a casa antes de tiempo, el día de hoy no me lo va a quitar nadie, eso es lo que tengo ya ganado.
Salud amigos
jueves, 12 de abril de 2007
pasado mañana, sábado
Culotte, toalla, calcetines, chubasquero, gafas, maillot, joder, cuantas cosas caben en estas maravillosas alforjas Topeak (hago publicidad sin cobrar un duro, eh). Creo que ya está todo en su sitio, bien repartido, lo más pesado en el centro, lo más ligero en los laterales. La verdad es que no pesan mucho, o por lo menos eso me parece a mi. ¡Y yo que iba directo a comprarme las de Decathlon! Cambié de opinión, eso si, por consejo de nuestro colega Marcos. Ya sabéis que rectificar es de sabios, aunque en esta ocasión lo de sabios es por hacer honor a la frase.
Joder, pasado mañana estaré por esa autopista de ilusiones. ¿quizás en Pamplona? ¿Quizás en Puente la Reina? No tengo ni la más remota idea, solamente se que habré comenzado a cumplir un sueño, rumbo al horizonte, y el horizonte es Santiago. Me acordaba de una canción que canta un chaval que está empezando en esto de la música, Joan Manuel Serrat creo que se llama, que se titula El Horizonte. Menuda letra amigos, muy aplicable a este momento, "Puse rumbo al horizonte, y por nada me detuve". Según leía el blog de Marcos estos días me imaginaba esos caminos llanos de Castilla, rectas interminables, el paisaje, tu bici y tú solos, con la vista fija en esa línea donde el cielo y la tierra se dan la mano, esa línea a la que por más que te acercas no llegas jamás. En este caso, la línea para nosotros está lejos pero no inaccesible, esa línea no se aleja sino que, a medida que avanzamos, se aproxima más, o mejor dicho somos nosotros los que nos aproximamos a ella. Santiago, línea de destino, objeto de ilusión, cúmulo de sentimientos, punto de encuentro de muchos "locos cuerdos". "Tu estás loco macho. ¿Vas sólo?" son algunos de los comentarios más suaves que oigo.
Ahora, en estos momentos, he recibido la llamada de Marcos. Está eufórico, me ha estado contando con todo lujo de detalles su gran aventura: lugares, personas, situaciones, etc. Es increible la ilusión con la que habla, con la que describe su viaje. Ojala pudiera yo ver "la misma luz" que él ha conocido.
Bueno, pasado mañana está aquí. Quiero agradeceros a todos estar ahí, leer mis reflexiones. Espero ser un cronista de mi actualidad, de mi día a día, poder aportar datos nuevos a este maravilloso grupo de personas con un punto de encuentro: el camino de Santiago.
Salud camaradas
Joder, pasado mañana estaré por esa autopista de ilusiones. ¿quizás en Pamplona? ¿Quizás en Puente la Reina? No tengo ni la más remota idea, solamente se que habré comenzado a cumplir un sueño, rumbo al horizonte, y el horizonte es Santiago. Me acordaba de una canción que canta un chaval que está empezando en esto de la música, Joan Manuel Serrat creo que se llama, que se titula El Horizonte. Menuda letra amigos, muy aplicable a este momento, "Puse rumbo al horizonte, y por nada me detuve". Según leía el blog de Marcos estos días me imaginaba esos caminos llanos de Castilla, rectas interminables, el paisaje, tu bici y tú solos, con la vista fija en esa línea donde el cielo y la tierra se dan la mano, esa línea a la que por más que te acercas no llegas jamás. En este caso, la línea para nosotros está lejos pero no inaccesible, esa línea no se aleja sino que, a medida que avanzamos, se aproxima más, o mejor dicho somos nosotros los que nos aproximamos a ella. Santiago, línea de destino, objeto de ilusión, cúmulo de sentimientos, punto de encuentro de muchos "locos cuerdos". "Tu estás loco macho. ¿Vas sólo?" son algunos de los comentarios más suaves que oigo.
Ahora, en estos momentos, he recibido la llamada de Marcos. Está eufórico, me ha estado contando con todo lujo de detalles su gran aventura: lugares, personas, situaciones, etc. Es increible la ilusión con la que habla, con la que describe su viaje. Ojala pudiera yo ver "la misma luz" que él ha conocido.
Bueno, pasado mañana está aquí. Quiero agradeceros a todos estar ahí, leer mis reflexiones. Espero ser un cronista de mi actualidad, de mi día a día, poder aportar datos nuevos a este maravilloso grupo de personas con un punto de encuentro: el camino de Santiago.
Salud camaradas
lunes, 9 de abril de 2007
los dedos de una mano
Hola amigos. Es lunes, pero no es un lunes cualquiera. Principio de semana, pero no es una semana cualquiera. El día de la partida se acerca, lentamente, pero se acerca. Parecía mentira que llegara, han sido muchos días con la mirada puesta en el Camino, imaginando como sería, leyendo vuestros comentarios, preparando todos los elementos, con la ilusión por bandera. En estos momentos se mezclan sentimientos contradictorios: por un lado están las ganas de afrontar el viaje, comenzar a pedalear; por otro, siento un poco de pesar por tener que dejar unos días de ver a mi mujer y a mi hija. ¿Os ha pasado a vosotros? Según se acerca el día noto como crece más en mi, como mi hija elude hablar de ello, como si en realidad no quisiera que yo me fuera. No se como expresaros lo que siento, la despedida intentaré que sea lo más furtivamente posible, que cuando se despierten por la mañana piensen que solamente ya me queda un día menos para volver.
El sábado estuve preparando las alforjas, revisando todo. Hay algunas cositas que he tachado de la lista a última hora porque creo que puedo prescindir de ellas. Solamente me queda coger una piedra para dejarla en la Cruz de Ferro (será una piedra especial, de un sitio muy especial para mi), una libreta, un boli y unos protectores para los pies para la ducha. He montado las alforjas en la bici, he colocado el saco en su sitio, entre las alforjas y el sillín. El miércoles pasado fui a recoger la bici, me han hecho una revisión de todo. Ya no me queda nada que mirar, solamente comenzar. ¿Dudas? muchas. Alguna molestia muscular existe, no se si me permitirá llegar, pero no puedo dar marcha atrás. ¿Sabéis? Yo creo que es bastante más agotador mentalmente que físicamente el marcarte objetivos con fecha. Mentalmente, la mente siempre en funcionamiento. Cuando queda mucho tiempo porque hay que entrenar duro. Cuando queda poco, por el temor a que cualquier imprevisto tire por tierra todos tus sueños. Es un desgaste fuerte, muy fuerte. Por eso, a pesar de las molestias, voy a tirar para adelante, hasta donde me lleven mis piernas, y, por supuesto, mi bici. ¿La meteorología? que puedo hacer con respecto a este tema. Nada, muy poco. Como decía un amigo "Con estos bueyes tenemos que arar", así que no queda más que aceptar lo que venga. Intentaremos elevar nuestras plegarias a todos los dioses que forman la naturaleza en forma de lluvia, viento, sol, granizo, para que sean me sean favorables y no me castiguen en demasía. Por cierto, vaya peazo aventura que se han marcado para el resto de su vida nuestros amigo Marcos, Javibaiz y Roberbolo. Un abrazo fuerte para los tres.
Los dedos de una mano son cinco, hoy empiezo a restar uno, la marcha atrás ha empezado, el Camino me espera y no puedo faltar a la cita, una cita profana y sagrada a la vez. Una cita con la naturaleza, con las personas (en estado puro) y con mi interior. Una cita que me permita ser mejor de lo que soy.
salud amigos
El sábado estuve preparando las alforjas, revisando todo. Hay algunas cositas que he tachado de la lista a última hora porque creo que puedo prescindir de ellas. Solamente me queda coger una piedra para dejarla en la Cruz de Ferro (será una piedra especial, de un sitio muy especial para mi), una libreta, un boli y unos protectores para los pies para la ducha. He montado las alforjas en la bici, he colocado el saco en su sitio, entre las alforjas y el sillín. El miércoles pasado fui a recoger la bici, me han hecho una revisión de todo. Ya no me queda nada que mirar, solamente comenzar. ¿Dudas? muchas. Alguna molestia muscular existe, no se si me permitirá llegar, pero no puedo dar marcha atrás. ¿Sabéis? Yo creo que es bastante más agotador mentalmente que físicamente el marcarte objetivos con fecha. Mentalmente, la mente siempre en funcionamiento. Cuando queda mucho tiempo porque hay que entrenar duro. Cuando queda poco, por el temor a que cualquier imprevisto tire por tierra todos tus sueños. Es un desgaste fuerte, muy fuerte. Por eso, a pesar de las molestias, voy a tirar para adelante, hasta donde me lleven mis piernas, y, por supuesto, mi bici. ¿La meteorología? que puedo hacer con respecto a este tema. Nada, muy poco. Como decía un amigo "Con estos bueyes tenemos que arar", así que no queda más que aceptar lo que venga. Intentaremos elevar nuestras plegarias a todos los dioses que forman la naturaleza en forma de lluvia, viento, sol, granizo, para que sean me sean favorables y no me castiguen en demasía. Por cierto, vaya peazo aventura que se han marcado para el resto de su vida nuestros amigo Marcos, Javibaiz y Roberbolo. Un abrazo fuerte para los tres.
Los dedos de una mano son cinco, hoy empiezo a restar uno, la marcha atrás ha empezado, el Camino me espera y no puedo faltar a la cita, una cita profana y sagrada a la vez. Una cita con la naturaleza, con las personas (en estado puro) y con mi interior. Una cita que me permita ser mejor de lo que soy.
salud amigos
lunes, 2 de abril de 2007
si no fuera por Leonardo......
Buenos días amigos. Hoy es el día -12, la semana que viene está ahí, a la vuelta de la esquina, y me he parado a pensar. Pensar en todo el camino que llevo recorrido, pensar en como un maratoniano ha acabado montado sobre dos ruedas. Porque yo hacía atletismo, tiempos nada extraordinarios comparados con los campeones anónimos que circulan por el asfalto (40 min. 10 km, 1h. 25 media maratón, 3h 15. min. maratón). 85 km. semanales, lluvia o calor, mañana o noche, ahí estaba yo. Era una manera de vivir, como otra cualquiera, pero una manera muy gratificante de desarrollarte como persona, tanto a nivel físico como psíquico. Ilusiones muchas (bajar en el maratón de Madrid de las 3 horas, ir al maratón de Berlín y pasar por la puerta de Branderburgo....), pero todo esto se rompió. Un día la rodilla izquierda dijo basta. Después de varios diagnósticos erróneos, finalmente tenía una condromalacia. Se me vino el mundo encima. A pesar de eso, luche contra ella. Incluso decidí visitar un quirófano. Yo ir a un quirófano, todavía no me lo creo. Hasta ese momento, solamente un intrépido dentista había desafiado alterar mi morfología estirpándome dos muelas de una sola vez... La operación no sirvió prácticamente para nada. Correr era historia, mi historia, y joder, solamente tenía 41 años. Después de meses muy duros, de que me familia me aguantara estoicamente, sin rechistar, viendo como sufría en silencio, decidí volver a un gimnasio. Ya era otra cosa, me sentía diferente y quería avanzar. Dos meses me bastaron para pensar en hacer el Camino de Santiago andando, y esa era mi meta. Luego, en septiembre del año pasado, tras varios consejos médicos, decidí comprarme una bici. ¡Yo en bicicleta! En mi vida había tenido bici, ni de pequeño. Pero ahí estaba subido, al principio acojonado, pero aguantando el tirón. Me consideraba un intruso dentro del mundo de los bípedos con dos ruedas, pero estaba dispuesto a aprender. Después de 2 meses, se me pasó por la cabeza la idea de hacer el camino, pero ahora en pedales. Lo comenté en mi casa, me miraron y dijeron que vale, pensando que era una locura pasajera. Empecé a hacer más kilómetros, a perder el miedo, ir más deprisa, y la idea fue consolidando. Internet me condujo hacia esta maravillosa página de Tomás, me sumergí dentro de ella, con avidez de leer sus comentarios, vuestros comentarios. Había descubierto una nueva forma de seguir adelante, de seguir disfrutando del deporte. Desde ese momento, el camino de Santiago forma parte mi día a día. Ahora, que lo tengo tan cerca, me ha entrado un poco de acojonamiento. Es cierto que tengo molestias en el psoas de la pierna derecha. Eso me inquieta, no se como resistirá y si resistirá todo el camino, pero lo voy a intentar. Mañana por la tarde iré al fisio para que me descargue un poco y me aconseje, pero yo creo que la bici ya la tocaré poco hasta la salida. Tengo todo preparado. Incluso he variado mis planes. Un amigo se ha prestado a llevarme hasta Roncesvalles el 14 de abril por la mañana, y para mi será un honor su compañía. Se va a meter entre pecho y espalda unos 1000 km. sólo para llevarme. No se, es difícil explicar las sensaciones y sentimientos que me provoca, encima que él no está pasando por sus mejores momentos personales. Si consigo llegar a ver al amigo Santiago, entre mis múltiples deseos estará que él consiga solucionar todos sus problemas y que encuentre la felicidad. Y aquí estoy amigos.
Ah, se me olvidaba, os preguntaréis el motivo del título, ¿verdad?. Creo que ya va siendo hora de que los amantes de las dos ruedas tengan su patrón, alguien a quien agradecer que hoy en día podamos practicar este maravilloso deporte, que nos permite llegar a casi todos los confines del mundo mundial (como decía Manolito Gafotas). Y quien mejor que su precursor, el gran Leonardo da Vinci. ¿Como se le ocurriría a don Leonardo pensar en una máquina tan rara? ¿Sería después de una cogorza? ¿Soñando? En fin, el caso es que se le ocurrió, y la consecuencia de su locura es la realidad del momento. ¿Qué hubiera sido de nosotros sin esta serie de personas que se dedicaban a construir y no a destruir? Prefiero no pensarlo.
Que sería de nosotros si no fuera por Leonardo....
Un saludo amigos
Ah, se me olvidaba, os preguntaréis el motivo del título, ¿verdad?. Creo que ya va siendo hora de que los amantes de las dos ruedas tengan su patrón, alguien a quien agradecer que hoy en día podamos practicar este maravilloso deporte, que nos permite llegar a casi todos los confines del mundo mundial (como decía Manolito Gafotas). Y quien mejor que su precursor, el gran Leonardo da Vinci. ¿Como se le ocurriría a don Leonardo pensar en una máquina tan rara? ¿Sería después de una cogorza? ¿Soñando? En fin, el caso es que se le ocurrió, y la consecuencia de su locura es la realidad del momento. ¿Qué hubiera sido de nosotros sin esta serie de personas que se dedicaban a construir y no a destruir? Prefiero no pensarlo.
Que sería de nosotros si no fuera por Leonardo....
Un saludo amigos
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